Es algo en lo que estoy pensando los últimos días al conocer iniciativas ambiciosas relacionadas con proyectos de internet.

Un par de ejemplos:

Ferran Moreno se lanza a la aventura de montar un negocio con una idea paralela a la de FON y lo hace a nivel mundial con Whisher.

Anne Wojcicki, amiga de Martin Varsavsky, monta la empresa 23 and me para ofrecer a todo el mundo hacerse un análisis genético y colgar en internet sus mapas genéticos.

Hace un par de años me habría emocionado con ideas como esas y habría pensado que yo podría llegar a capitanear algo así, pero ahora todo es bastante diferente. No se si será mi trabajo en la vida real, que de tanto darme de cabeza contra las paredes me ha hecho ser consciente de mis limitaciones en la gestión de proyectos o mi paternidad, que me ha hecho ser mucho más prudente, pero el caso es que ahora pensar en iniciativas como esas en las que hay que trabajar de sol a sol para sacarlas adelante me dan cierto respeto.

Se que en 10 años no haré lo que hago ahora, que me habré metido en algún proyecto bastante más ambicioso, pero ahora que empiezan a surgir ciertas oportinidades para entrar en cosas nuevas me resisto a avanzar en ellas.

En las últimas semanas varios emprendedores de internet me han invitado a participar en sus nuevos proyectos y me he dado cuenta de que no acabo de sentirme cómodo empezando nuevas cosas con todo lo que tengo ya. Llevo meses diciéndome, “tienes que centrarte, los Tecnoblogs son rentables y pueden serlo aún más, dedícate a lo que tienes y no a lo que podrías tener”.

Qué hacer, el tiempo lo dirá, pero por ahora creo que Loogic y los Tecnoblogs serán mi principal proyecto en internet. Quizás en unos meses vuelva a ser ambicioso, quizás cuando deje mi trabajo en la vida real, no se, pero por ahora la prudencia gana.